domingo, agosto 29, 2010

Va al Paraíso

A la misma fecha, un mes después de las declaraciones anteriores, me encontraba rindiendo una prueba para la cual las vallas fueron demasiado altas. No quise introducir mi mente en un concepto que ciertamente va en contra de varios de mis principios, no lo hice y marché del lugar con mi frente aún en alto, despidiéndome cordialmente -más de algunos que de otros-, llevándome consigo la sensación del fracaso en algo que no se toma demasiado en serio como para sentir el verdadero fracaso.

Y así comenzó mi viaje.

El chofer me preguntó, con su clásica sonrisa: Va al Paraíso? Subí y en esos asientos azules me quedé esperando a ver el mar. A perderse en una mezcla de sal, tránsito desviado, gatos en las ventanas y perros al lado de monumentos. En medio de 3 filas de batucada en la plaza Victoria. En un helado doble a punto de derretirse. En unos minutos de caminata a un costado de la línea férrea, pero esta vez con el tiempo a favor. Es casi una desgracia que el escapar por unas cuantas horas sea casi un sinónimo de volver, a un lugar que te encadena con su olor a mar, con recuerdos y su gente llena de vida de verdad.




Osvaldo "Gitano" Rodríguez
Valparaíso

2 comentarios:

Hache dijo...

tiempo sin verte mujer, qué es de tu vida?

Alguna dijo...

Mi problema es que el tiempo es relativo por ende se manda solo y, como yo vivo como los alcohólicos, un día a la vez, se va y no doy señales de vida. Ya hablaremos.