lunes, agosto 10, 2009

Inka Koya

The road had been kind of tough smooth, rough easy. Like stepping on little rocks by the lake and feel them hurting your feet, it is sore and painful, then you just don't feel them at all thanks to the not-so-pristine water covering you.

That day, two strange things happened to me and the cared ones who joined this passenger. We found something that caught our attention and just couldn't resist to do it... when the three of us jumped in that little and very deep pool, we only felt the water cooling our skins hit by the summer in the desert, where the sun plain slaps you in the face. That feeling reached the top of my head while I swam towards the center of the pool, listening to my own breath and watching the loved one in the shore, sitted and laughing at me; he kept doing it, I kept swimming and that was all I could do before I completely lost my senses. The son of a gun kept pulling me under, wanted me dead in the depht of the sea... the three brave women who jumped into that pool realized it had no bottom, and it was eating us in those salty, thick waters, just like an ocean made in the middle of the desert.

The afternoon came and once dry and safe, we visited a tall rustic church located just a short car drive away of where we had been, and met a strange, old woman who told us a story... People say the Inka Koya Lagoon is hunted by the spirits of those who died drowned there by accident, the souls of the careless, they despised all the warnings and hit the depht... where their bodies could never be found. You where lucky, my dear ones, because it takes your last breath to join the immensity of the sea.

And I felt lucky to keep my soul attached to my body until my time comes.






Ravi Shankar & Philip Glass
Meetings along the edge

domingo, julio 19, 2009

Less of me is what I want.

Cruzando la línea de las aberraciones mentales y los deseos eróticos bizarros, cada uno de nosotros desea sentirse completo. Pleno, íntegro, un todo. Si me preguntas mi respuesta no es más obvia que la tuya: estoy en camino a ser un humano entero. Mi cuerpo está en construcción y siempre modificando su estructura, siendo movido, dejado, pintado, marcado; algún día podré mirar el espejo y sentir que ya no necesita más tinta, porque el lienzo ya está hecho una obra de arte. La mente y el espíritu no dejan de cambiar ya sea de forma voluntaria o involuntaria y definitivamente espero que evolucionen y no se queden atrás en los preconceptos añejos y en las ideas o recuerdos que no producen, que sólo dan rencor; tener una pizca al menos de consecuencia entre mis convicciones y mis actos. Y así, me iré tranquila si aunque sea el último día de mi existencia en este tiempo y en este cuerpo, me siento plena.

Si creyera que todos funcionamos así estaría dejando fuera un pequeño porcentaje de personas cuya forma de sentirse íntegros es completamente distinta a la mía, y a quienes espero comprender un día, pues hoy no consigo entenderlos. Puede que sea cierto que para comprender la patología hay que entender primero la normalidad. Pero dime, ¿Hoy en día, quién es normal? Si de algo sirve, me siento un paso más cerca de entender las inmensas posibilidades que alberga esta comunidad tan disímil que llamamos raza humana.

Esto es sólo para quien nació con cerebro y es capaz de dejar de lado el morbo tradicional que llevamos pegado como la mugre en los zapatos. No soy crítico de cine así que no me voy a expander en esto; a muchos no les gustará y otros tantos no lo comprenderán, así que debo reconocer que mi fascinación por esta cinta tiene una parte de gusto por el cine y la película en particular, como de mis ganas de introducirme en la mente de alguien que sería capaz de romper el esquema corporal tan idolatrado por las masas. Véla, y me acompañas en mi gusto, o me despedazas. Eso no importa, sólo importa verla.





Quid Pro Quo
Carlos Brooks

martes, julio 07, 2009

Mil y un platos rotos

Me quedó siempre la duda si habrá sido la eternidad del viaje desde la playa lo que gatilló ese desgano entre los dos, o si estaba de mucho, mucho antes. Se veía venir al pisar la calle, esa otra calle y caminar a la casa. No había pan. No, cariño, no fue premeditado pero sí una buena excusa para no mirarte, no hablarte, siquiera sentirte.

No alcanzaste a sentarte cuando ya estabas partiendo con tus cosas, a vista y paciencia de mi yo atónita, sufrida y casi llorosa. Te hubiera pedido que te quedaras, pero sabes que mi orgullo no me lo permite. De un dejo de razón pensaste que quizás era mejor encararme y despedazarme a preguntas que no pudiese responder, y bien, mis únicas palabras hicieron el intento de respetar tu libre albedrío. ¿No era eso lo que amabas de mí? Comprendí que estabas tan inquieto como yo, que eras tan humano como yo y que tu carne se estremecía por dentro tanto como la mía, en un arroyo violento y amargo de lágrimas que no querían salir.

Eventualmente cualquiera de los dos asumiría sus errores infantiles y callaría primero, se disculparía después. Apreté ese cojín como nunca tratando de vaticinar un final feliz; porque de alguna forma ambos estábamos tan egoístamente cegados que sería un dolor punzante en el pecho decir adiós. Para ser honesta no recuerdo el momento donde dejamos ir la rabia y los malos entendidos, quizás fue el agua caliente y la ropa limpia y sin arena; quizás nunca sentimos rabia realmente. Sólo sentimos miedo.

El mismo miedo que se desvaneció no mucho más tarde entre las caricias de un par de locos que no pudieron evitar dejar el rencor atrás y reírse a plena luz. El mismo miedo que los quebró en lágrimas y los separó agriamente, cuando se miraron y no pudieron encontrar en el otro la persona que querían. En el tiempo en que cada uno dio media vuelta, ya había acontecido más de lo que duró el instante más feliz, pero este último se siente y degusta como si fuera un orgasmo eterno.





Lacuna Coil
Senzafine

domingo, junio 28, 2009

A Carolina.-

Guerrero Lunar Amarillo
:: Usa tu inteligencia al cuestionar lo establecido ::

Llevo un buen tiempo redactando esta suerte de autobiografía digital escrita en al menos 6 sitios diferentes a lo largo de la creación de mi yo cibernético. Y nunca pensé que sufriera de tantos males, que tuviera tanto que decir ni que haya cruzado tantas ventanas al abismo. Sólo quise decir, que es tremendo estar vivo. Recuerdo con cariño todos mis alter ego existentes, todas las identidades pensantes, cada una de las historias narradas con cierto porcentaje de realidad y otro tanto de fantasía. No podría crear si no naciera cada creación de lo que existe previamente, de tergiversar y moldear esta vida loca que me ha dejado dando tumbos en cada sitio que he pisado, que ha querido, amado y odiado a los seres que me rodean; ninguno me ha sido indiferente.

Si tuviera que dedicar la banda sonora de hoy, sería a mí misma y a todos los que tienen un trozo de mi corazón.




Silvio Rodríguez
La maza

lunes, junio 22, 2009

Segunda Parte: La torre de los amantes

Mono Planetario Azul
:: Perfecciona el proceso de la magia ::

Jaque mate
. Me retiro de la mesa sin ver al menos que humilde contrincante esbozando una leve sonrisa, sabiendo de mucho antes que mi mente iba en picada. Es cierto, no supe perder; cómo sabría entonces ganar. Habría ido a los hombros de mi fiel compañero de la vida, hubiese caído sin reparos en su pecho. Pero mi orgullo me lo impide, mi conciencia está al tanto del ayer y ya no puede mirar por ese cerrojo.

Caminé a paso lento para sentarme a su lado y callar. Lo miré, toqué y abracé; lo amé con mi corazón parchado y poco digno de amor. Sentí la fibra moral intensa como un incendio en medio de una primavera tibia e indulgente, un regalo de la tierra que nos ama con el mismo cariño fraterno con el que lo hacemos nosotros. Te pedí la bendición de dejarme, como yo lo intenté muchas veces y el recuerdo me mantuvo siempre cerca; me sonreíste. Sentados, espalda con espalda, nuca con nuca mientras somos observados por un jardín sin escrúpulos y árboles más viejos que nuestras propias almas.

Esos momentos viejos son una costura más en el corazón de arpillera de esta muñeca de loza. Una sutura inborrable y una cicatriz que se lleva con orgullo. Y es por todas estas cosas, que con todo el amor del mundo, lleno y ato mi morral cargado de historias y fotos hermosas y dolorosas, para decir adios a los años pasados -mas nunca en vano-, derrumbar esta torre y caminar en pos de lo que el mañana quiera dejar en mi puerta.





Pedro Aznar
Farewell

lunes, junio 15, 2009

Primera Parte: Ajedrez

Noche Lunar Azul
:: El desafío del verdadero descanso ::

En este espacio - tiempo cosido a fuerza en mi piel podría decir o callar a destajo y voluntad lo que se viniera a mi mente, o lo que lograra entender del murmullo de mi corazón. Aquí existe mi pseudolibertad declarada y todas las faltas de cordura que sean perdonadas por los que sí tienen razón.

Pero al sentarme frente al tablero noto la falta de gama cromática, y mi oponente sentado con las piezas blancas y una sonrisa paupérrima, un desgano descarado al mover sus articulaciones y dejar caer cada pieza sobre la mía, arrebatándomela, quitándome un poco de victoria con cada jugada. Fue entonces cuando supe, este juego no lo manejo; el milagro del aprendizaje me otorgó múltiples regalos, mas no me enseñó a jugarme la vida.

Y es por eso que mi cordura se lanzó de un precipicio, mis ánimos se quedaron en cama y mi cuerpo se mueve con una inercia desgraciada entre cada ser sutil que se introduce en mis sueños para alimentarse de mi mente. Desconocido era para mi persona, que la mente carcomía cada resto del verdadero ser, y hacía creer que el cuerpo era inexacto y que el corazón estaba incompleto. Así, era más que entendido; el jaque se veía venir...



Nota: Hoy no hay banda sonora, porque todo lo que cube este momento sublime es el silencio, la vibración del espacio; una que otra tecla osa desmenuzar la perfección de ese movimiento material que nace cuando sólo la nada existe.