domingo, julio 19, 2009

Less of me is what I want.

Cruzando la línea de las aberraciones mentales y los deseos eróticos bizarros, cada uno de nosotros desea sentirse completo. Pleno, íntegro, un todo. Si me preguntas mi respuesta no es más obvia que la tuya: estoy en camino a ser un humano entero. Mi cuerpo está en construcción y siempre modificando su estructura, siendo movido, dejado, pintado, marcado; algún día podré mirar el espejo y sentir que ya no necesita más tinta, porque el lienzo ya está hecho una obra de arte. La mente y el espíritu no dejan de cambiar ya sea de forma voluntaria o involuntaria y definitivamente espero que evolucionen y no se queden atrás en los preconceptos añejos y en las ideas o recuerdos que no producen, que sólo dan rencor; tener una pizca al menos de consecuencia entre mis convicciones y mis actos. Y así, me iré tranquila si aunque sea el último día de mi existencia en este tiempo y en este cuerpo, me siento plena.

Si creyera que todos funcionamos así estaría dejando fuera un pequeño porcentaje de personas cuya forma de sentirse íntegros es completamente distinta a la mía, y a quienes espero comprender un día, pues hoy no consigo entenderlos. Puede que sea cierto que para comprender la patología hay que entender primero la normalidad. Pero dime, ¿Hoy en día, quién es normal? Si de algo sirve, me siento un paso más cerca de entender las inmensas posibilidades que alberga esta comunidad tan disímil que llamamos raza humana.

Esto es sólo para quien nació con cerebro y es capaz de dejar de lado el morbo tradicional que llevamos pegado como la mugre en los zapatos. No soy crítico de cine así que no me voy a expander en esto; a muchos no les gustará y otros tantos no lo comprenderán, así que debo reconocer que mi fascinación por esta cinta tiene una parte de gusto por el cine y la película en particular, como de mis ganas de introducirme en la mente de alguien que sería capaz de romper el esquema corporal tan idolatrado por las masas. Véla, y me acompañas en mi gusto, o me despedazas. Eso no importa, sólo importa verla.





Quid Pro Quo
Carlos Brooks

martes, julio 07, 2009

Mil y un platos rotos

Me quedó siempre la duda si habrá sido la eternidad del viaje desde la playa lo que gatilló ese desgano entre los dos, o si estaba de mucho, mucho antes. Se veía venir al pisar la calle, esa otra calle y caminar a la casa. No había pan. No, cariño, no fue premeditado pero sí una buena excusa para no mirarte, no hablarte, siquiera sentirte.

No alcanzaste a sentarte cuando ya estabas partiendo con tus cosas, a vista y paciencia de mi yo atónita, sufrida y casi llorosa. Te hubiera pedido que te quedaras, pero sabes que mi orgullo no me lo permite. De un dejo de razón pensaste que quizás era mejor encararme y despedazarme a preguntas que no pudiese responder, y bien, mis únicas palabras hicieron el intento de respetar tu libre albedrío. ¿No era eso lo que amabas de mí? Comprendí que estabas tan inquieto como yo, que eras tan humano como yo y que tu carne se estremecía por dentro tanto como la mía, en un arroyo violento y amargo de lágrimas que no querían salir.

Eventualmente cualquiera de los dos asumiría sus errores infantiles y callaría primero, se disculparía después. Apreté ese cojín como nunca tratando de vaticinar un final feliz; porque de alguna forma ambos estábamos tan egoístamente cegados que sería un dolor punzante en el pecho decir adiós. Para ser honesta no recuerdo el momento donde dejamos ir la rabia y los malos entendidos, quizás fue el agua caliente y la ropa limpia y sin arena; quizás nunca sentimos rabia realmente. Sólo sentimos miedo.

El mismo miedo que se desvaneció no mucho más tarde entre las caricias de un par de locos que no pudieron evitar dejar el rencor atrás y reírse a plena luz. El mismo miedo que los quebró en lágrimas y los separó agriamente, cuando se miraron y no pudieron encontrar en el otro la persona que querían. En el tiempo en que cada uno dio media vuelta, ya había acontecido más de lo que duró el instante más feliz, pero este último se siente y degusta como si fuera un orgasmo eterno.





Lacuna Coil
Senzafine