lunes, junio 22, 2009

Segunda Parte: La torre de los amantes

Mono Planetario Azul
:: Perfecciona el proceso de la magia ::

Jaque mate
. Me retiro de la mesa sin ver al menos que humilde contrincante esbozando una leve sonrisa, sabiendo de mucho antes que mi mente iba en picada. Es cierto, no supe perder; cómo sabría entonces ganar. Habría ido a los hombros de mi fiel compañero de la vida, hubiese caído sin reparos en su pecho. Pero mi orgullo me lo impide, mi conciencia está al tanto del ayer y ya no puede mirar por ese cerrojo.

Caminé a paso lento para sentarme a su lado y callar. Lo miré, toqué y abracé; lo amé con mi corazón parchado y poco digno de amor. Sentí la fibra moral intensa como un incendio en medio de una primavera tibia e indulgente, un regalo de la tierra que nos ama con el mismo cariño fraterno con el que lo hacemos nosotros. Te pedí la bendición de dejarme, como yo lo intenté muchas veces y el recuerdo me mantuvo siempre cerca; me sonreíste. Sentados, espalda con espalda, nuca con nuca mientras somos observados por un jardín sin escrúpulos y árboles más viejos que nuestras propias almas.

Esos momentos viejos son una costura más en el corazón de arpillera de esta muñeca de loza. Una sutura inborrable y una cicatriz que se lleva con orgullo. Y es por todas estas cosas, que con todo el amor del mundo, lleno y ato mi morral cargado de historias y fotos hermosas y dolorosas, para decir adios a los años pasados -mas nunca en vano-, derrumbar esta torre y caminar en pos de lo que el mañana quiera dejar en mi puerta.





Pedro Aznar
Farewell

2 comentarios:

Hache dijo...

a mi tbn me agrada lo que veo.

a pesar de ser medio ciego.

(:

Colombina dijo...

Somos dos, medio ciegos, qué sera de nuestros 8 ojos?

Cariños;
Carolina.-